"Knowing" (Presagio), mucho suspenso pero... ese final
Desde su estreno en EE.UU. en marzo último, "Knowing" fue un éxito de taquilla y acaparó la atención de todos aquellos amantes del cine fantástico y del suspenso, y es que realmente, esta cinta tiene los ingredientes necesarios para llevar al público al cine, escenas realmente espectaculares, sobre todo las de destruccion, qe por un momento me hacía creer que quien estaba al frente de esta producción era Roland Emmerich y no Proyas.
La Historia
La cinta nos transporta hasta el año 1959 en un colegio acabado de inaugurar, en el que los alumnos a pedido de su profesora, deben hacer dibujos con cosas que ellos creen que se verán dentro de 50 años para luego ser guardados en una cápsula del tiempo, de entre todos ellos, Lucinda (Lara Robinson), una niña de aspecto introvertido y casi tétrico empieza a escribir una serie de números que a simple vista no tienen ningún sentido.
Pasados 50 años, ya en nuestra época, la cápsula es desenterrada y los dibujos guardados en ella son repartidos entre los alumnos del colegio, la hoja con los números sin sentido es entregada al pequeño Caleb Koestler (Chandler Canterbury), hijo de John Koestler (Nicolas Cage), un profesor de Astrofísica, que hacía poco tiempo quedó viudo y consecuencia de ello, le cuesta mucho trabajo poder criar a su hijo.
Aquella hoja llena de números, que al parecer no guardan ningún sentido, es examinada por John, llevándose la sorpresa de que en realidad estos números encierran una serie de catástrofes que fueron vistas por la pequeña Lucinda con varios años de anticipación, los números son en realidad fechas, número de víctimas y coordenadas geográficas de dónde ocurrirán tales hechos, de modo que ahora John tendrá en sus manos el tratar de evitar tres desastres que según ese papel, aún no han ocurrido.
La Crítica
Hasta aquí todos dirán que este tipo de historias son repetitivas en Hollywood, como decimos criollamente aquí en Perú "son la misma chola, pero con diferente calzón", aquí el calzón vendría a ser Nicolas Cage, que tiene una actuación que pinta de regular a aceptable, porque valgan verdades, a Cage como que le cuesta un poco sumergirse por completo en un papel dramático, pero la cinta no es drama, sino ficción y suspenso, sí, pero su papel, la dificultad de criar a su hijo producto de la pérdida de su esposa, lo encierra en un papel dramático donde él no suele desenvolverse bien.
Proyas co-escribió el guión, una buena historia a mi modo de ver, pero que acaba por entremezclarse cuando se trata de darle una explicación y un desenlace, con un Cage que trata por todos los medios de llevarla correctamente, porque aunque su actuación no es digna de un Oscar, por lo menos entretuvo un poco.
La primera parte de la película nos mantiene a todos en suspenso de una manera notable, para luego continuar con algunos toques de terror, que sin tanta parafernalia, logran inquietarnos aún más, las dos escenas de catástrofes (la del avión y la del metro de Nueva York), son en mi modesta opinión, las mejores secuencias de desastres que he visto hasta ahora, sobre todo la del avión, bastante realista y muy bien lograda, que bastaron y sobraron para impactarnos por lo crudas que fueron, que si la miramos en una sala de 3D (que creo no fue rodada para tal), madre mía es para alocarse!, y es hasta estas dos escenas donde todos nos mantuvimos en suspenso para luego pasar al aluvión de ficción que desencadena en un final bastante criticado por muchos.
La escena en la que el extraterrestre (yo hasta aquí no sabía que se trataba de un ET y creo que ninguno de los que vio la película tampoco lo notaron) se le aparece al niño en su dormitorio y le señala la ventana desde donde el niño ve todo consumiéndose por el fuego, fue realmente buena y aquí Alex Proyas, como en toda la cinta, mostró su talento.
Sinceramente la parte final me dejó un cierto sinsabor, como si hubieran notado que llevaban 2 horas de metraje y que tenían que darle fin como sea, con el desenlace de que Cage no era el héroe de la historia sino más bien un padre atormentado por haberse quedado viudo, siendo los extraterrestres los salvadores del mundo, pero se logró mantener la espectativa, aunque para muchos haya resultado previsible.
La escena en la que Cage y su familia se abrazan para finalmente acabar siendo víctimas de tremendo desastre, le quitó ese grado de sentimentalismo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de trabajos, para darnos uno más emocionante, pero la escena final, con los niños siendo liberados por los ET en un paraíso cuál jardín de Edén con la imagen del árbol de la vida al fondo, como que daña un poco la historia, sólo faltó que uno de los ET les diga que no deberán comer del fruto de dicho árbol.
Puntaje: 7/10 (-2 puntos por la actuación de Cage y -1 por la escena final)


















